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Archive for the ‘Familia’ Category

La vida nos lleva a lugares que muchas veces ni nos imaginamos. Somos como veleros a quien el viento lleva y trae.

Hace 15 años el viento de la vida me llevó a los Estados Unidos. Fueron 15 maravillosos años llenos de aventuras y amigos. Ahora, ese mismo vientecillo me lleva de regreso al país que me vio nacer.

Platicamos con mi esposo sobre la posibilidad de regresar a nuestro país y después de larguísimas horas, decidimos que sería una nueva aventura en nuestras vidas.

Una vez tomada la decisión comenzaron los millones de preparativos. ¿Cuándo nos mudamos? ¿Qué nos llevamos, qué regalamos, qué donamos, qué votamos? ¿Quién se encargaría de la mudanza? ¿Quién nos alquilaría la casa? ¿Cómo nos llevamos al perrito? Y cien mil preguntas más.

La titánica labor de empacar comenzó. Cuatro semanas más tarde, nuestras cositas estaban bien empacaditas  dentro de 143 cajas. Estaba exhausta, estresada y medio loca por tener que caminar por semanas entre un laberinto y montañas de cartón.

Imagen cortesía de Composta.net

El día llegó. El camión de la mudanza se estacionó frente a mi casa, subieron las cosas y “Adios”.

Ahora escribo desde mi nuevo hogar: San Salvador, El Salvador. Nuestras cosas todavía no han llegado y estamos viviendo con lo que trajimos en las maletas. ¡Ahora sólo falta “readaptarnos” a nuestra nueva vida y darle gracias a Dios por haber sobrevivido “severenda” movida!

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Parece que fue ayer que, tomados de la mano, mi hijo y yo entrábamos a su nueva escuela. “¿Estás listo para kínder?” le pregunté. Y con carita de susto me dijo “Yes mom, I am a big boy now”.

Recuerdo que, con el corazón estrujado y unas grandes ganas de llorar, lo abracé y le dije que entrara a su clase. Me quedé inmóvil, viéndolo caminar, alejándose de mí. Aquel chiquitín con una inmensa mochila iniciaba una nueva etapa en su vida.

Y transcurrieron los años.

Aquel chiquitín de la inmensa mochila es ahora un jovencito listo para iniciar su 6to grado. Ayer fue la ceremonia de graduación. Noventa y tres chicos, bien peinaditos y vestidos para la ocasión, desfilaron para ser honrados por su esfuerzo y dedicación. Todos ellos, con una bella sonrisa como mostrando una gran satisfacción.

La ceremonia fue muy emotiva. Los “kleenex” no daban abasto con tantas mamis lloronas. Creo que el Director, al anticipar esto, incluyó en su lindo discurso la siguiente frase: “Don’t cry because it’s over . Smile because it happened” (por Dr. Seuss). ¡Y qué razón tienen esas palabras!

En su discurso, el Director, les recordó a los chicos algunas de las enseñanzas más importantes recibidas en los últimos años: A luchar duro para alcanzar lo deseado, a respetar al prójimo como a ellos mismos, a cuidar al planeta. Y a los padres nos recordó que a los hijos hay que dejarlos volar pero que es vital estar siempre cerca para cuando nos necesiten.

Mi hijo comienza una nueva etapa en su vida. Una etapa en donde ya no es un niño pero tampoco un adulto. Una etapa de mucho cambio tanto físico como emocional. Pero doy inmensas gracias a Dios que tanto mi esposo como yo estaremos con él, a su lado, viéndolo crecer y abrir sus alitas mientras se prepara para el vuelo de la vida.

A todos los graduados de 2011 les deseo muchísima suerte y muchísimos éxitos y no olviden:

“You have the brains in your head. You have feet in your shoes. You can steer yourself any direction you choose. You’re on your own. And you know what you know. And you are the one who’ll decide where to go…” (Dr. Seuss – Oh, The Places You’ll Go!)

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“Careful what you wish for”   dice el dicho y qué razón que tiene.

Todo comenzó con una semilla, una semilla de marañón (en inglés conocido como Cashew Fruit o Cashew Apple y debo decir que una de mis frutas favoritas) que mi abuelita sembró hace  años en el jardín de nuestra casa en El Salvador. Con el tiempo, la semilla se convirtió en un frondoso árbol el cual nos regaló ricos y jugosos marañones.

Aquí en los USA jamás he visto un marañón, y eso que he recorrido decenas de supermercados  y mercados en diferentes ciudades.  Así que tuve que cometer un pequeño pecado. En una ocasión que visitaba a mi familia decidí traerme un par de semillas. Vencí el temor  que dichas semillas, cuales polizones,  fueran descubiertas por un agente del Departamento de Agricultura y terminaran en algún basurero (y yo terminara con una gran multa). Las “intrusas” pasaron desapercibidas y en pocos días ya estaban bajo tierra, iniciando la razón de su existencia, convertirse en un árbol.

Las semillas germinaron y las primeras hojas saludaron al sol. Con el paso del tiempo aquellas semillas ya eran árboles de considerable tamaño pero todavía muy jóvenes para dar fruto. Yo, esperaba pacientemente.

Transcurría el tiempo y mis marañones… nada. Como niña malcriada le di la queja a mi abuelita, a lo que ella me decía: “Háblele al palito, pídale que le regale frutos. La naturaleza es muy generosa si se le trata con respeto y cariño”.

Muchas veces, parada frente a ellos y mientras los abonaba, les platicaba como a dos viejos amigos. Y claro, de manera muy sutil, les recordaba lo fabuloso que sería que me regalaran su fruto.

Llegó el 2011 y en Marzo  ambos arbolitos se vistieron con flores, miles de ellas. Después de las flores llegaron los tan esperados marañones. No uno, ni cinco, ni veinte…muchísimos.

Desde hace un par de días que no paramos de comer marañones. Ya hice refresco, paletas, helados, los he hecho en miel, los he comido fríos, al tiempo y congelados.

Nuestra 1ra cosecha de Marañones!

Los arbolitos me escucharon y me concedieron mi pedido. Ahora la pregunta es ¿Qué hago con tantos marañones? Ni modo, los seguiré comiendo y disfrutando pero recordando “Ten cuidado con lo que pides”.

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Había una vez una chica llamada Tracy (@Latinaish). Esposa y madre de dos lindos chicos. Trabajaba como escritora freelancer; tenía su blog, una cuenta en Twitter… en fin, le gustaba y disfrutaba mucho el Social Media.

A miles de kilómetros de distancia vivía Claudia (yo). Esposa y madre de un niño. Trabajaba como Community Manager para una importante compañía. Como parte de su trabajo, Claudia entablaba comunicación con  blogueras y twiteras.  Así fue como poco a poco se sumergió en el mundo de Social Media.

Por cosas del destino, un día Claudia encontró un post que le llamó mucho la atención. El post había sido escrito por una chica americana (Tracy) casada con un salvadoreño. El post, escrito en inglés (y Spanglish) relataba, de manera divertida y creativa las diferencias culturales entre una gringa y un guanaco.

Atraída por la curiosidad (y el hecho que Claudia también era guanaca) y con el afán de saber más de esta chica, Claudia decidió seguirla en Twitter y subscribirse a su blog.

¡Y lo demás es historia!

Ya hace como un año que Tracy y yo iniciamos una bonita  amistad; una amistad que ha trascendido mucho más allá de un blog, e-mail, Facebook o Twitter. Hemos compartido recetas, chistes, fotos, experiencias personales y mucho más.

Hace unos días visitamos la bella ciudad de  Washington DC (hogar de Tracy) así que decidimos conocernos en persona. Fue una reunión muy emotiva.  Nuestra comunicación había sido netamente virtual pero el abrazo que nos dimos fue muy real. Nuestros esposos e hijos también tuvieron la oportunidad de conocerse,  y a pesar de una gran tormenta y una interminable caminata alrededor de Dupont Circle en búsqueda de algún buen restaurante, todos pasamos unas horas maravillosas.

Gracias al Social Media he tenido la dicha de conocer a personas maravillosas; personas que viven a miles de kilómetros de distancia pero que están “a click away”. Cuando usas el Social Media como se debe; con respeto, honestidad y profesionalismo los resultados son extraordinarios. Entre sus muchas bondades está  la oportunidad de conocer  gente con tus mismos intereses. Es una comunidad donde todos pueden compartir y como en mi caso, hacer amistades que estoy segura durarán  toda una vida.

Familia López y Familia Del Cid

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Tengo la inmensa suerte de ser una persona bilingüe. Ya quisiera yo hablar 3, 4 o hasta 5 idiomas (ok, retomaré mis clases de Francés muy pronto). He descubierto que al aprender un nuevo idioma, aprendes sobre las culturas de los países… para mi, algo fascinante.

Como mamá latina en los USA, he tratado de inculcarle a mi hijo el amor hacia lo latino. El nació aquí y sé que se siente “gringuito”. Nunca trataré de arrancarle ese sentimiento pero “deep inside” él sabe que por sus venas, corre la sangre latina.

Por segundo año consecutivo, mi hijo ha pertenecido al “Spanish Club” de su escuela. Y por segundo año ha participado en las competencias de español. El camino no es fácil; todos los días me sentaba con él a practicar para que se sintiera seguro al llegar el “gran día”.

¡Pues el gran día llegó! Todos los chicos y chicas del Spanish Club estaban listos y entusiasmados por competir y ganar. Hubo categorías como: Poema/Declamación y Mejor Poster con Motivo Latino. Además, los grupos fueron divididos por grado y por “Native vs Non-Native speakers”.

Estudiantes de VSY Spanish Club esperando al equipo contrario

Jueces explicando las reglas

Los nervios estaban a flor de piel pero tanto empeño y dedicación dieron frutos. Cada uno de los niños ganó una medalla; ¡y con qué felicidad la lucían! Su interés por aprender el idioma español les hizo merecedores de un premio que sé apreciarán por siempre.

¡Ganadores!

Mostrando sus medallas.. qué orgullo!

Me encantaría pensar que cada uno de estos pequeñines continuará aprendiendo español (o cualquier otro idioma) y muy importante… que las escuelas sigan ofreciendo este tipo de clases. Lo que los niños aprenden al saber un segundo idioma, no tiene precio.

Qué Viva el Spanish Club de la Escuela Virginia Shuman Young!

No deben faltar las felicitaciones para la persona quien guió a los peques por este camino. Un millón de gracias a Mrs. Claudia Sinta por poner todo su corazón (y paciencia) en el Spanish Club.

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¿A quién no le enternece ver animalitos bebés, más si estos son orangutanes y elefantitos?

Bueno, Born to Be Wild es un bello documental (por Warner Bros./IMAX) inspirado en una historia de amor, dedicación y la bella conexión entre los humanos y animales. Morgan Freeman narra, de manera paralela, la historia de Daphne Sheldrick y Dr. Birute Galdikas. Dos extraordinarias mujeres que han entregado sus vidas al rescate y cuido de estos animales.

En Kenia, Daphne lucha por proteger a los elefantes y en Borneo, Birute protege a los orangutanes.

Born to Be Wild fue filmada en 3D, así que las imágenes, tanto de los animales como de los paisajes son verdaderamente espectaculares. Esta película nos muestra la ternura y el respeto con la que estas personas rescatan, rehabilitan y cuidan de estos animalitos. Pero también nos enseña el amor por la libertad, ya que una vez el animalito se puede valer por sí mismo, es dejado en libertad.

Aquí les dejo el trailer:

Se las recomiendo, Born to Be Wild es perfecta para toda la familia. Y como yo amo a los orangutanes… hasta me traje uno a casa!

Nota: no he recibido ninguna compensación de parte de Warner Bros./IMAX. Este post es basado en mi opinión personal.

Este es "Miko". En lugar de comprarme una soda o popcorn, mi esposo me compró un orangután!

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Este será, sin duda, el post más serio que he escrito en Latina y Social. Sobre un tema que aunque no me guste, es parte del ciclo en nuestras vidas y toca las puertas de todas las familias del mundo.

Si para muchos de nosotros los adultos, todavía nos cuesta “cope” con el tema de la muerte imagínense los niños.

No hace mucho perdimos a mi mami. Su partida fue repentina y verdaderamente dolorosa. Yo agarré mis maletas y me reuní con ella para cuidarla en sus últimos días. Mi viaje duró más de 5 semanas, tiempo que no estuve en casa con mi hijo para explicarle lo que había pasado. Mi esposo, tampoco lo hizo, esperando quizás que fuera yo quien me sentara con el niño y explicarle qué había pasado con su abuelita.

Cuando regresé a casa y traté de hablar con mi hijo, él me dijo que no lo quería hacer. “It hurts too much” me dijo. Yo no insistí.

Hace un par de día falleció mi cuñado. Una persona a quien mi hijo quería muchísimo y a quien, de cierto modo, él veía como su abuelito.

Al recibir la llamada con tan fuerte noticia, sólo se nos ocurrió agarrar las llaves del auto y salir hacia el hospital. En el alboroto, mi hijo salió de su cuarto y nos preguntó qué pasaba. “Your Uncle went to heaven”- le contesté. Puso una carita la cual me dijo a gritos que había dolor en su corazón. Lo conozco bien, sé que quiso llorar pero mantuvo su postura, una calma angelical.

Esta vez, me dije, tengo que sentarme a hablar con mi niño. En el hospital conseguí un pequeño folleto; una guía para que los padres se informen y hablen con sus hijos sobre el tema de la muerte.

Según explica el folleto:

  • Los sentimientos de los niños con respecto a la muerte son muy complejos. Estos incluyen confusión. dolor, sentimiento de abandono, rabia, hostilidad y culpa.
  • Explicaciones como “Papá de fue de viaje” o “Abuelita se quedó dormida” son muy inapropiados. Los niños agradecen respuestas simples y honestas sobre lo sucedido.
  • Al inicio, los niños tienden a  entrar en una etapa de negación y pretenden que nada ha sucedido.  Esto lo hacen como un mecanismo de defensa para no sentir el dolor y muchas veces pareciera que la muerte de su ser querido no les importa.
  • En ocasiones, los niños muestran gran enojo hacia la persona fallecida ya que sienten haber sido abandonados. Muchas veces, el enojo, la rabia es también hacia los doctores, otros miembros de la familia y hasta Dios.
  • Los niños a menudo creen en la magia y pueden pensar que la muerte de su ser querido fue el resultado de un deseo que hicieron en un momento de enojo. También, pueden pensar que la muerte es un castigo que ellos reciben por algo malo que hicieron.
  • Los niños tienen que realizar que los sentimientos son algo legítimo y tienen que ser expresados. Eso de: “Los niños grandes como tú no deben llorar” o “Tienes que ser valiente” pueden causar mucho daño y pueden llevar a una explosión muy fuerte de sus sentimientos. Es muy importante que los niños sepan que los adultos también tienen sentimientos y que éstos pueden ser compartidos.
  • Aquellos niños menores de 6 años pueden no entender que la muerte es algo final y que su ser querido no va a regresar. Muchas veces el aceptarlo les toma mucho tiempo.
  • Los niños tienden a mantener el duelo por mucho más tiempo que los adultos. Hacerlos partícipes del funeral ayuda mucho a que ellos comprendan que la muerte es algo final. Sobreproteger a los niños del duelo familiar les niega la oportunidad de sanar el dolor.
  • Una buena señal que los niños han logrado superar el dolor es cuando ellos se permiten volver a confiar en las personas que los rodean.  Saber que su familia siente su mismo dolor puede ser la mejor terapia. Los niños aprenden a amar cuando son amados y aprenden a confiar cuando viven en un ambiente con personas en las que ellos pueden confiar.

Hablar de este tema no es fácil, pero es necesario. Si tú no te sientes capaz, pide ayuda. A lo mejor un familiar muy cercano, el pastor de tu iglesia o un consejero profesional te puede ayudar.  El bienestar emocional de nuestros niños no es cosa de juego ni algo que debemos ignorar.

Imagen cortesía de abretusmanos.com

Nota – La información la obtuve del folleto:

Parent Guide. When Death Happens. How to provide positive emotional support for your child. Boulden Publishing.

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