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La vida nos lleva a lugares que muchas veces ni nos imaginamos. Somos como veleros a quien el viento lleva y trae.

Hace 15 años el viento de la vida me llevó a los Estados Unidos. Fueron 15 maravillosos años llenos de aventuras y amigos. Ahora, ese mismo vientecillo me lleva de regreso al país que me vio nacer.

Platicamos con mi esposo sobre la posibilidad de regresar a nuestro país y después de larguísimas horas, decidimos que sería una nueva aventura en nuestras vidas.

Una vez tomada la decisión comenzaron los millones de preparativos. ¿Cuándo nos mudamos? ¿Qué nos llevamos, qué regalamos, qué donamos, qué votamos? ¿Quién se encargaría de la mudanza? ¿Quién nos alquilaría la casa? ¿Cómo nos llevamos al perrito? Y cien mil preguntas más.

La titánica labor de empacar comenzó. Cuatro semanas más tarde, nuestras cositas estaban bien empacaditas  dentro de 143 cajas. Estaba exhausta, estresada y medio loca por tener que caminar por semanas entre un laberinto y montañas de cartón.

Imagen cortesía de Composta.net

El día llegó. El camión de la mudanza se estacionó frente a mi casa, subieron las cosas y “Adios”.

Ahora escribo desde mi nuevo hogar: San Salvador, El Salvador. Nuestras cosas todavía no han llegado y estamos viviendo con lo que trajimos en las maletas. ¡Ahora sólo falta “readaptarnos” a nuestra nueva vida y darle gracias a Dios por haber sobrevivido “severenda” movida!

No, no es un trabalenguas. Es una rica receta que se la puedes hacer al “Papasito” en tu vida. Es fácil, versátil y muy económica. Estoy segura que tu Papi quedará no sólo satisfecho pero con más ganas de darte un besito. ¡ENJOY!

INGREDIENTES:

-1 papa grande de las que se usan para asar (cortada en cubos pequeños)

-3 huevos (si usas una cacerola de unas 7/8 pulgadas de diámetro)

-vegetales como petit pois, cebolla, zanahoria (o los que prefieras)

– Salchicha o jamón

-Aceite

– Sal y pimienta al gusto

 

En una cacerola (preferiblemente de teflón) agrega el aceite. Sofríe la salchicha o jamón. Añade los vegetales. En un recipiente añade los huevos; bátelos un poco con un tenedor y sazónalos con sal, pimienta, ajo en polvo etc. Vierte los huevos y tapa la cacerola.

Deja cocinar a fuego lento revisando que la parte de abajo de la tortilla esté doradita.

Here comes the tricky part! Tienes que voltearla. Con una espátula y con mucho cuidado comienza a separa la tortilla de los lados y de abajo. Cuando ya sientas que está despegada, toma un plato y colócalo sobre la cacerola. Dale vuelta y luego sólo deslízala nuevamente dentro de la cacerola para que se termine de cocinar del otro lado.

TIP: Yo uso cacerolas un poco pequeñas cuando hago esta tortilla ya que entre más grande la cacerola más difícil es darle vuelta. Usualmente hago dos a la vez y aprovecho de cambiar un poco los ingredientes (ej. una con proteína y otra medio vegetariana).

Puedes acompañar la tortilla con una ensalada o puede ser el acompañante de una carne, pollo o pescado.

Festejemos a papá como se lo merece con esta rica receta.

 

¡FELICIDADES PAPITOS, PAPASITOS y PAPASOTES!

Parece que fue ayer que, tomados de la mano, mi hijo y yo entrábamos a su nueva escuela. “¿Estás listo para kínder?” le pregunté. Y con carita de susto me dijo “Yes mom, I am a big boy now”.

Recuerdo que, con el corazón estrujado y unas grandes ganas de llorar, lo abracé y le dije que entrara a su clase. Me quedé inmóvil, viéndolo caminar, alejándose de mí. Aquel chiquitín con una inmensa mochila iniciaba una nueva etapa en su vida.

Y transcurrieron los años.

Aquel chiquitín de la inmensa mochila es ahora un jovencito listo para iniciar su 6to grado. Ayer fue la ceremonia de graduación. Noventa y tres chicos, bien peinaditos y vestidos para la ocasión, desfilaron para ser honrados por su esfuerzo y dedicación. Todos ellos, con una bella sonrisa como mostrando una gran satisfacción.

La ceremonia fue muy emotiva. Los “kleenex” no daban abasto con tantas mamis lloronas. Creo que el Director, al anticipar esto, incluyó en su lindo discurso la siguiente frase: “Don’t cry because it’s over . Smile because it happened” (por Dr. Seuss). ¡Y qué razón tienen esas palabras!

En su discurso, el Director, les recordó a los chicos algunas de las enseñanzas más importantes recibidas en los últimos años: A luchar duro para alcanzar lo deseado, a respetar al prójimo como a ellos mismos, a cuidar al planeta. Y a los padres nos recordó que a los hijos hay que dejarlos volar pero que es vital estar siempre cerca para cuando nos necesiten.

Mi hijo comienza una nueva etapa en su vida. Una etapa en donde ya no es un niño pero tampoco un adulto. Una etapa de mucho cambio tanto físico como emocional. Pero doy inmensas gracias a Dios que tanto mi esposo como yo estaremos con él, a su lado, viéndolo crecer y abrir sus alitas mientras se prepara para el vuelo de la vida.

A todos los graduados de 2011 les deseo muchísima suerte y muchísimos éxitos y no olviden:

“You have the brains in your head. You have feet in your shoes. You can steer yourself any direction you choose. You’re on your own. And you know what you know. And you are the one who’ll decide where to go…” (Dr. Seuss – Oh, The Places You’ll Go!)

“Careful what you wish for”   dice el dicho y qué razón que tiene.

Todo comenzó con una semilla, una semilla de marañón (en inglés conocido como Cashew Fruit o Cashew Apple y debo decir que una de mis frutas favoritas) que mi abuelita sembró hace  años en el jardín de nuestra casa en El Salvador. Con el tiempo, la semilla se convirtió en un frondoso árbol el cual nos regaló ricos y jugosos marañones.

Aquí en los USA jamás he visto un marañón, y eso que he recorrido decenas de supermercados  y mercados en diferentes ciudades.  Así que tuve que cometer un pequeño pecado. En una ocasión que visitaba a mi familia decidí traerme un par de semillas. Vencí el temor  que dichas semillas, cuales polizones,  fueran descubiertas por un agente del Departamento de Agricultura y terminaran en algún basurero (y yo terminara con una gran multa). Las “intrusas” pasaron desapercibidas y en pocos días ya estaban bajo tierra, iniciando la razón de su existencia, convertirse en un árbol.

Las semillas germinaron y las primeras hojas saludaron al sol. Con el paso del tiempo aquellas semillas ya eran árboles de considerable tamaño pero todavía muy jóvenes para dar fruto. Yo, esperaba pacientemente.

Transcurría el tiempo y mis marañones… nada. Como niña malcriada le di la queja a mi abuelita, a lo que ella me decía: “Háblele al palito, pídale que le regale frutos. La naturaleza es muy generosa si se le trata con respeto y cariño”.

Muchas veces, parada frente a ellos y mientras los abonaba, les platicaba como a dos viejos amigos. Y claro, de manera muy sutil, les recordaba lo fabuloso que sería que me regalaran su fruto.

Llegó el 2011 y en Marzo  ambos arbolitos se vistieron con flores, miles de ellas. Después de las flores llegaron los tan esperados marañones. No uno, ni cinco, ni veinte…muchísimos.

Desde hace un par de días que no paramos de comer marañones. Ya hice refresco, paletas, helados, los he hecho en miel, los he comido fríos, al tiempo y congelados.

Nuestra 1ra cosecha de Marañones!

Los arbolitos me escucharon y me concedieron mi pedido. Ahora la pregunta es ¿Qué hago con tantos marañones? Ni modo, los seguiré comiendo y disfrutando pero recordando “Ten cuidado con lo que pides”.

Había una vez una chica llamada Tracy (@Latinaish). Esposa y madre de dos lindos chicos. Trabajaba como escritora freelancer; tenía su blog, una cuenta en Twitter… en fin, le gustaba y disfrutaba mucho el Social Media.

A miles de kilómetros de distancia vivía Claudia (yo). Esposa y madre de un niño. Trabajaba como Community Manager para una importante compañía. Como parte de su trabajo, Claudia entablaba comunicación con  blogueras y twiteras.  Así fue como poco a poco se sumergió en el mundo de Social Media.

Por cosas del destino, un día Claudia encontró un post que le llamó mucho la atención. El post había sido escrito por una chica americana (Tracy) casada con un salvadoreño. El post, escrito en inglés (y Spanglish) relataba, de manera divertida y creativa las diferencias culturales entre una gringa y un guanaco.

Atraída por la curiosidad (y el hecho que Claudia también era guanaca) y con el afán de saber más de esta chica, Claudia decidió seguirla en Twitter y subscribirse a su blog.

¡Y lo demás es historia!

Ya hace como un año que Tracy y yo iniciamos una bonita  amistad; una amistad que ha trascendido mucho más allá de un blog, e-mail, Facebook o Twitter. Hemos compartido recetas, chistes, fotos, experiencias personales y mucho más.

Hace unos días visitamos la bella ciudad de  Washington DC (hogar de Tracy) así que decidimos conocernos en persona. Fue una reunión muy emotiva.  Nuestra comunicación había sido netamente virtual pero el abrazo que nos dimos fue muy real. Nuestros esposos e hijos también tuvieron la oportunidad de conocerse,  y a pesar de una gran tormenta y una interminable caminata alrededor de Dupont Circle en búsqueda de algún buen restaurante, todos pasamos unas horas maravillosas.

Gracias al Social Media he tenido la dicha de conocer a personas maravillosas; personas que viven a miles de kilómetros de distancia pero que están “a click away”. Cuando usas el Social Media como se debe; con respeto, honestidad y profesionalismo los resultados son extraordinarios. Entre sus muchas bondades está  la oportunidad de conocer  gente con tus mismos intereses. Es una comunidad donde todos pueden compartir y como en mi caso, hacer amistades que estoy segura durarán  toda una vida.

Familia López y Familia Del Cid

Tengo la inmensa suerte de ser una persona bilingüe. Ya quisiera yo hablar 3, 4 o hasta 5 idiomas (ok, retomaré mis clases de Francés muy pronto). He descubierto que al aprender un nuevo idioma, aprendes sobre las culturas de los países… para mi, algo fascinante.

Como mamá latina en los USA, he tratado de inculcarle a mi hijo el amor hacia lo latino. El nació aquí y sé que se siente “gringuito”. Nunca trataré de arrancarle ese sentimiento pero “deep inside” él sabe que por sus venas, corre la sangre latina.

Por segundo año consecutivo, mi hijo ha pertenecido al “Spanish Club” de su escuela. Y por segundo año ha participado en las competencias de español. El camino no es fácil; todos los días me sentaba con él a practicar para que se sintiera seguro al llegar el “gran día”.

¡Pues el gran día llegó! Todos los chicos y chicas del Spanish Club estaban listos y entusiasmados por competir y ganar. Hubo categorías como: Poema/Declamación y Mejor Poster con Motivo Latino. Además, los grupos fueron divididos por grado y por “Native vs Non-Native speakers”.

Estudiantes de VSY Spanish Club esperando al equipo contrario

Jueces explicando las reglas

Los nervios estaban a flor de piel pero tanto empeño y dedicación dieron frutos. Cada uno de los niños ganó una medalla; ¡y con qué felicidad la lucían! Su interés por aprender el idioma español les hizo merecedores de un premio que sé apreciarán por siempre.

¡Ganadores!

Mostrando sus medallas.. qué orgullo!

Me encantaría pensar que cada uno de estos pequeñines continuará aprendiendo español (o cualquier otro idioma) y muy importante… que las escuelas sigan ofreciendo este tipo de clases. Lo que los niños aprenden al saber un segundo idioma, no tiene precio.

Qué Viva el Spanish Club de la Escuela Virginia Shuman Young!

No deben faltar las felicitaciones para la persona quien guió a los peques por este camino. Un millón de gracias a Mrs. Claudia Sinta por poner todo su corazón (y paciencia) en el Spanish Club.

¿A quién no le enternece ver animalitos bebés, más si estos son orangutanes y elefantitos?

Bueno, Born to Be Wild es un bello documental (por Warner Bros./IMAX) inspirado en una historia de amor, dedicación y la bella conexión entre los humanos y animales. Morgan Freeman narra, de manera paralela, la historia de Daphne Sheldrick y Dr. Birute Galdikas. Dos extraordinarias mujeres que han entregado sus vidas al rescate y cuido de estos animales.

En Kenia, Daphne lucha por proteger a los elefantes y en Borneo, Birute protege a los orangutanes.

Born to Be Wild fue filmada en 3D, así que las imágenes, tanto de los animales como de los paisajes son verdaderamente espectaculares. Esta película nos muestra la ternura y el respeto con la que estas personas rescatan, rehabilitan y cuidan de estos animalitos. Pero también nos enseña el amor por la libertad, ya que una vez el animalito se puede valer por sí mismo, es dejado en libertad.

Aquí les dejo el trailer:

Se las recomiendo, Born to Be Wild es perfecta para toda la familia. Y como yo amo a los orangutanes… hasta me traje uno a casa!

Nota: no he recibido ninguna compensación de parte de Warner Bros./IMAX. Este post es basado en mi opinión personal.

Este es "Miko". En lugar de comprarme una soda o popcorn, mi esposo me compró un orangután!