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Posts etiquetados ‘El Salvador’

Llegaba el fin del 2011 y como nos pasa a muchos, comencé a reflexionar y a recordar lo que el año me había regalado.

De pronto recibo una llamada; una invitación para celebrarles el fin de año a los hijitos de los colonos de la finca propiedad de unos parientes.

Resulta que, desde ya hace muchos años, esta familia reúne a los niños de la finca y les “da su navidad”. ¡ Y claro, ante tan lindo gesto no podía decir que no!

Y no podía decir que no por varias razones. Primero, desde que me regrese a vivir a El Salvador me he propuesto a participar más y ayudar a quienes lo necesiten. Segundo, porque era una excelente oportunidad para que mi hijo viera de cerca la situación en la que viven mucho de nuestros niños salvadoreños. Y tercero, porque he recibido tanto que era mi oportunidad para dar.

La familia anfitriona lo tenía ya todo listo: Piñatas, pasteles, refrescos, el payaso y claro… los tan esperados regalos. No quería llegar con las manos vacías así que salí corriendo al supermercado y compré no sé cuantos paquetes de galletas.

Llegamos a la finca. Los niños, vestiditos para la ocasión esperaban con ansias. Poco a poco fueron entrando de mano de sus mamis o abuelitas; y de manera muy ordenada  esperaban pacientemente que diera inicio la celebración.

Y los invitados comenzaron a llegar

Chicos y grandes esperaban pacientemente

¡Y la fiesta comenzó! El payaso “Chocolate” se encargó de dirigir alegremente el evento. Grandes y chicos reían a carcajadas con todas sus ocurrencias. Los hizo bailar, jugar, y al son de “que le pegue” reventaron las piñatas. Sobre ellos caían los dulces y el confeti, su felicidad era simplemente contagiosa.

"Mr. Chocolate" animando la fiesta

"Que le pegue, que le pegue" Los niños ya querían los dulces!

Dulces para una dulce niña

¡REGALOS!

Y llegó el rico pastel

Fue una tarde llena de golosinas, música, diversión y regalos. Fue una tarde en que una familia se unió para darle un poco de felicidad a un grupo de niños que se merecen eso y más. Fue un verdadero honor el haber podido participar, ayudar y presenciar tantas dulces sonrisas en los rostros de estos bellos niñitos.

Gracias a la familia anfitriona y a todos los niños por una tarde maravillosa

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No, no me refiero al personaje que Thalía encarnó hace muchos años en su famosa novela. Me refiero a mi nueva amiga; una tortuguita a quien tuve el inmenso privilegio de liberar.

Hace poco me enteré (a través de Facebook – por eso amo tanto los Medios Sociales) de una actividad organizada por una compañía de turismo y Funzel(Fundación Zoológica de El Salvador) que consiste en educar sobre el peligro en el que se encuentran las tortugas marinas a nivel nacional y mundial.

Escuchando la charla sobre las tortugas marinas

Aprendimos que en el mundo existen 7 especies de tortugas y que 4 visitan las costas de nuestro país. Chicos y grandes comprendimos la importancia de cuidar y proteger ésta y todas las especies marinas además de entender lo frágil de nuestro ecosistema y la inmensa necesidad que hay de involucrarse y “hacer algo” para ayudar.

Después de tan interesante charla, todos nos dirigimos a la playa. Ahí, frente al inmenso mar cada uno de nosotros recibió una tortuguita. La emoción de chicos y grandes era contagiosa. Estas tortuguitas que nosotros estábamos por liberar estaban a punto de iniciar el viaje de sus vidas; un viaje lleno de obstáculos y peligros.

Les presento a MARIMAR!

De un balde, y con toda delicadeza,  tomé mi tortuguita. Era bella, chiquitita y con unas grandes ganas de nadar hacia las profundidades.

Bella mi amiguita MARIMAR!

“Adiós Marimar, que tengas buen viaje y muy buena suerte” – le dije mientas ella corría rápidamente hacia las tibias aguas del que sería su nuevo hogar.

¡Qué cute!

"Buen viaje Marimar"

Admito que me dio un poco de nostalgia liberar una tortuguita sabiendo todos los peligros a los que se tendría que afrontar.  Pero hay cosas que están fuera de nuestras manos. Lo importante es que contribuimos a un lindo proyecto y que cada día viviremos teniendo presente el inmenso compromiso que tenemos para con nuestras tortugas, nuestros océanos… ¡nuestro planeta!

El nuevo hogar de Marimar y de más de 100 tortuguitas que liberamos ese día

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A estas alturas ya te diste cuenta que mi familia y yo emigramos (o mejor dicho – retornamos) a nuestro país de origen.

No era una niña cuando me moví a los Estados Unidos; ya era una chica bien formada quien cómodamente se movía, cual pez, en las aguas Salvadoreñas.

Pasé 15 años fuera de mi país y wow… cómo siento que han cambiado las cosas, cuando en realidad… nada ha cambiado. ¿Suena confuso? Simplemente me acostumbré a otra vida, otras costumbres, otra cultura, otro ambiente, otra gente (aunque “deep inside” seguía  sintiéndome 100% Salvadoreña)

¿A qué me estoy  “volviendo” a acostumbrar?

AL TRÁFICO: OMG (Oh My God)! ¿ De dónde salen tantos carros? Los salvadoreños no sólo manejan de manera temeraria, haciendo caso omiso de casi todas las señales de tránsito,  pero a una velocidad cuasi supersónica. Los buses y microbuses pasan a tu lado como manada de búfalos: imparables, prepotentes.

Voy manejando y voy rezando, pidiéndole al Todopoderoso que se apiade de mí. Mi corazón late a mil por hora, a la misma velocidad que manejan los buseros.

A LOS HALAGOS: “Pase mi Reina”, “Adelante mi Doñita”. Ya sea que vaya al banco, a un restaurante  o a hacer compras, soy recibida con unos halagos y muestras de educación un poquitín too much! En los Estado Unidos la gente no suele ser tan melosa; son más simples y creo haberme acostumbrado al simple “Hi” y “Thanks” nada de “Queen, your Magesty or Madame”. La verdad, este punto no es una queja. Me alegro que la gente lo reciba a uno con una sonrisa y un saludo pero eso de “Reina” creo me queda grande.

A LAS VENTAS EN LA CALLE: Voy rezando y altamente concentrada al manejar; hago un alto y mi carro es invadido por personas que me quieren vender algo: Mango en bolsa, limones, adaptadores para celulares, dulces, flores, miel y no sé cuantas cosas más! Siento como que la calle de pronto se transforma en un Mall con servicio de drive-thru! Digo mil veces “No gracias” pero mis palabras parecen ser llevadas por el viento. Espero con un poco de desesperación el momento en que el semáforo se ponga en verde para salir, literalmente, huyendo!

A LA FALTA DE CALENTADOR: No quiero sonar como una Diva, pero las mañanas en que amanece un poco fresco, bañarme es una vil tortura. Abro la regadera con recelo, con temor a que las primeras gotas de agua me calen cuales alfileres. Brinco al ritmo del agua, suplicándole a mi cuerpo adaptarse rápidamente a las bajas temperaturas. Salgo de la ducha y parezco Pitufa, azul!

A LA FAMILIA: Pasamos muchos años lejos de la familia. Mi núcleo familiar era mi esposo, mi niño y yo, PUNTO. Tenía familia política pero no nos veíamos con tanta frecuencia dado al trabajo y quehaceres de cada quien. Las personas en Estados Unidos tienden a ser bastante privadas, celosas de su espacio personal. Fue llegando acá y mi familia y amigos se han volcado en atenciones. Invitaciones a la playa, al club, a cenar, a pasear… en fin! Ahora tengo a mi gente cerquita “BIEN CERQUITA”! Mi hijo, al principio, no dejaba de sentir un pequeño agobio, pero ya se acostumbró y disfruta mucho la compañía de los primos.

Los humanos tenemos esa gran capacidad de adaptación (bueno, cuando se quiere!). Gracias a Dios yo poseo y pongo en práctica dicha cualidad. Comienza para mi familia una nueva vida y la mejor actitud es aquella en donde uno reciba con los brazos abiertos todas esas experiencias nuevas y ¡hasta las no tan nuevas!

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La vida nos lleva a lugares que muchas veces ni nos imaginamos. Somos como veleros a quien el viento lleva y trae.

Hace 15 años el viento de la vida me llevó a los Estados Unidos. Fueron 15 maravillosos años llenos de aventuras y amigos. Ahora, ese mismo vientecillo me lleva de regreso al país que me vio nacer.

Platicamos con mi esposo sobre la posibilidad de regresar a nuestro país y después de larguísimas horas, decidimos que sería una nueva aventura en nuestras vidas.

Una vez tomada la decisión comenzaron los millones de preparativos. ¿Cuándo nos mudamos? ¿Qué nos llevamos, qué regalamos, qué donamos, qué votamos? ¿Quién se encargaría de la mudanza? ¿Quién nos alquilaría la casa? ¿Cómo nos llevamos al perrito? Y cien mil preguntas más.

La titánica labor de empacar comenzó. Cuatro semanas más tarde, nuestras cositas estaban bien empacaditas  dentro de 143 cajas. Estaba exhausta, estresada y medio loca por tener que caminar por semanas entre un laberinto y montañas de cartón.

Imagen cortesía de Composta.net

El día llegó. El camión de la mudanza se estacionó frente a mi casa, subieron las cosas y “Adios”.

Ahora escribo desde mi nuevo hogar: San Salvador, El Salvador. Nuestras cosas todavía no han llegado y estamos viviendo con lo que trajimos en las maletas. ¡Ahora sólo falta “readaptarnos” a nuestra nueva vida y darle gracias a Dios por haber sobrevivido “severenda” movida!

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Lo he escrito antes y lo recalco, gracias a los medios sociales he tenido la dicha de conocer a gente muy especial, con la que he sentido una conexión,  ya sea por compartir los mismos gustos, cultura, origen etc.

Mi “cyberamigo” Angel (@cheleguanaco – Salvadoreño que reside en Los Ángeles) recientemente regresó de un viaje a El Salvador.  Sentado en el avión, filmó este video y lo compartió con sus amigos “guanacos” quienes vivimos en los USA.

Ansiosa, le di click al link y frente a mis ojos apareció una imagen demasiado conocida para mí. ¡Cuántas veces he estado sentada en un avión esperando que éste despegue para traerme nuevamente a casa! Han sido muchas; pero cada vez he sentido lo mismo, una inmensa tristeza por dejar a mi familia, mis amigos de infancia, mi lindo país. Cuando el avión alza vuelo siento que mi corazón palpita más rápido; como queriendo decirle a mi pais: “Hasta Pronto“. Miro por la ventana y al ver el lindo color verde y el azul del mar, soy yo quien dice: “Hasta Siempre“.

Me invadió una inmensa nostalgia y me solté a llorar.

He vivido muchos  y muy felices  años en los Estados Unidos pero mi corazón ha sido siempre fiel a El Salvador. Hay lazos tan fuertes que ni el tiempo ni la distancia pueden romper.

Pero la vida sigue ¿no?

Los recuerdos y costumbres de mi país son mi gran tesoro. Y para celebrar tantos recuerdos y costumbres ¡qué mejor que hacerlo con comida! Tomé mi cartera y salí corriendo para el supermercado. Decidí sorprender a mi familia con unos ricos Panes con Pavo 100% receta Salvadoreña. Pasé todo el día cocinando… recordando los olores y sabores  con los que crecí. Por horas viví entre dos bellos mundos ¡cocinando en mi casita gringa un rico platillo de mi lindo El Salvador!

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Querido Mr. Presidente Obama:

Hace pocas semanas me enteré que se irá a dar un vueltín por mi querido El Salvador. Por usted tener una de las agendas más apretadas del mundo, me imagino que será un viaje relámpago, lleno de protocolo y discursos que espero no me lo pongan a dormir. Sea como sea, me alegro que haya decidido visitar “el Pulgarcito de América”. Deseo que su visita sea placentera, por ello, permítame darle algunos Tips:

Me imagino que el Air Force One aterrizará en el Aeropuerto de Comalapa. Ahí lo recibirán el presidente, la 1ra dama y un desfile de funcionarios de gobierno al igual que una banda de guerra la cual le dará el toque musical a tan magno evento. No sé si viajará con Doña Michelle y/o Doña Hillary, si ese es el caso, le aconsejo les diga que lleguen vestidas bien recataditas ya que a la 1ra Dama no le gusta que las chicas muestren mucha piel.

Como ya es costumbres, unos niños le regalaran un ramillete de flores con a lo mejor una Flor de Izote (nuestra flor nacional), espero que le guste pero no se vaya a sorprender si encuentra la misma flor a la hora del almuerzo, no en un florero… pero en su plato.

Ya en su carrito blindado, y en caravana con unos mil policías, lo llevarán rumbo a San Salvador. Por si la gran parada bajo el sol lo deja medio deshidratado y no aguanta la sed, pídale al motorista que se detenga y le compre un par de cocos helados, ahí mismito en la carretera (apuesto que esos cocos le recordarán a su natal Hawaii).

Y si no le dieron desayuno en el avión, despuesito de los cocos venden unas pupusas de arroz exquisitas. Con 3 que se coma tiene para que le sustenten para el lunch.

Como llega en Marzo, el calor se pone serio, así que dígale al motorista que hagan un pequeño “detour” para que lo lleven a Los Chorros. Viera que bonito lugar; piscinas naturales con aguas cristalinas perfectas para darse un su chapuzón y quedar más fresquito que una lechuga.

Moving on…

Me imagino le harán una recepción de bienvenida. Cuando llegue al lugar del evento lo estará esperando un despliegue de nuestros más altos dignatarios. Muchos de ellos han gritado a los cuatro vientos cosas horribles en contra el imperialismo yankee pero estoy segura que no se aguantarán por estrechar su mano. Si siente una picazón inexplicable es a lo mejor que le están haciendo mal de ojo. No se preocupe, sólo pida a uno de sus “aides” que le tengan listo un brujo de Izalco para que en un 2 X 3 le haga una limpia con ruda y problema resuelto.

¡Lunch Time! Espero que no le vayan a servir Roast Beef, Langosta a la Thermidor, Ensalada Waldroff, o algo parecido. Pida que le sirvan Gallina Asada, Gallo en Chicha, Sopa de Patas, Mariscada, Garrobo en Aiguashte, verdaderas delicias de la gastronomía Salvadoreña. Y de tomar, pase de largo la Coca-Cola y pida un fresco de ensalada o una horchata bien helada. De postre, ¿pastel de manzana a la moda? No way… una minuta de fresa con jalea de tamarindo (recuerde, en Marzo hace calor).

Después del almuerzo, tómese una siestecilla pero en hamaca o tijera, son mucho más frescas que una cama regular. Descanse, pues me imagino la fiesta en la noche ¡estará a todo meter!

Ya todos los anfitriones bien perfumados y catrines le darán la bienvenida a una Noche de Gala en su honor. Por ahí lo vi en You Tube bailando con Thalía; tiene buen ritmo seño Presidente. Nosotros no tenemos una Thalia, pero tenemos a las Nenas del grupo Caña; bellas señoritas que lo harán bailar (o “sangolotear”) hasta de cabeza. Y como no hay fiesta sin trago, le recomiendo una Pilsener bien fría. Asegúrese que no le vayan a dar un trago de La Trenzuda, ese brebaje tiene fama que lo alteran y no queremos que le vaya a dar un patatús en tierra cuscatleca.

Ya hablando un poquitín más en serio…. Espero que su visita sea provechosa, tanto para su gobierno como para mis hermanos Salvadoreños. Desconozco los temas a discutir pero ojalá el dialogo esté lleno de respeto, comprensión y con las mejores intenciones para que ambos países sigan siendo aliados, amigos, hermanos!

Algunas imágenes cortesía de: elsalvador.com y David Mejía

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¡No lo puedo creer!  Cómo es que una Salvadoreña como yo no se percató que el segundo domingo de noviembre se celebra (y de manera muy merecida) el Día Nacional de la Pupusa. Manjar de Dioses, platillo 100% Salvadoreño, casi símbolo nacional.

Necesito una de estas T-Shirts ASAP!

Increíble pero cierto, me enteré por una amiga “gringa” (@Latinaish ) de tal  acontecimiento. Pasar por alto su día, me hizo sentir como haberle fallado a una amiga; a una comida que he disfrutado y amado desde niña y a quien mi  paladar y estómago extrañan constantemente. He comido pupusas fuera de El Salvador; muchas de ellas muy ricas, pero como las comidas en mi terruño, ¡jamás!

¡Sorry Pupusas! Prometo nunca volver a olvidar tu día. Y como muestra de mi arrepentimiento, te dedico el siguiente acróstico.

 

Pupusa querida te pido perdón. Olvidé celebrar tu día, te juro no es traición.

Un día probé tu mágico sabor y desde entonces quedaste en mi corazón.

Prometo tu día en mi calendario marcar,  para así tu celebración jamás volver a olvidar.

Una docena de pupusas quisiera hoy comer; de queso, frijoles, revueltas tal vez.

Salsita, curtido o crema te quisiera poner. Si sólo mi colesterol lo pudiera entender.

Amada Pupusa, aunque me vea tentada por Filet  Mignon, Langosta, Caviar o Paté, quiero que sepas, ¡jamás te cambiaré!

Con curtido y salsita de tomate... yummy!

y con ustedes, la Mamá de todas las Pupusas!

¡Que vivan las Pupusas y las personas que las preparan!

Imágenes cortesía de: perdue.com, antiguacityphoto.com, pilarscatering.com, lonelyplanetimages.com

 

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Sale  el sol. Sale la luna. El día nos da su bienvenida, el día nos invita a descansar.

El Amanecer y el Atardecer son, para mí, los momentos más bellos del día. Ver como el cielo pinta para nosotros  un lienzo infinito con los más bellos y tiernos de los colores.

Honrando nuevamente la belleza natural de mi querido país y muy agradecida con Wendy Dreyfus por tan bellas fotografías.

Así Amanece y Atardece en mi querido El Salvador

Amanecer Altos de la Cima, San Salvador

Amanecer playa Costa del Sol

Amanecer vista desde Planes de Renderos, San Salvador

Amanecer San Salvador

Amanecer San Salvador, a lo lejos Volcán de Chichontepec

Atardecer. Muelle playa de La Libertad

Atardecer en San Salvador. A lo lejos Volcán Chinchontepec.

Atardecer playa Costa del Sol

Atardecer Playa de La Libertad

Atardecer Lago de Coatepeque

¡Bye -Bye Sol! Playa Costa del Sol

Casi Anochecer en Playa Costa del Sol

¡Cuidemos nuestro planeta para que sigamos disfrutando de la inmensa belleza de nuestros Amaneceres y Atardeceres!





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Este post va dedicado al mes de la Hispanidad y mes de la Independencia de mi lindo país.

He vivido en este lindo país (USA) por más de 10 años. Admiro a su gente, celebro sus costumbres y agradezco me haya recibido con los brazos abiertos. Pero creo que el haber nacido y crecido en El Salvador, tener a toda mi familia y entrañables amigos todavía allá, hace que mis lazos para con “El Pulgarcito de América” sean tan inquebrantablemente fuertes. Existe algo en mí que no permite que ese amor patrio muera. Muestra de ello son las muchas cosas de origen Salvadoreño que adornan nuestra casa, nos alimentan, nos educan y hasta nos divierten. He aquí alguna de ellas:

Azulejo pintado a mano con el número de nuestra casa

Baulito de cerámica pintado a mano

Tomates pintados sobre madera. Por Mayra Handal

Figuritas hechas en barro.

Cuadrito con una imagen de un típico pueblito Salvadoreño.

Mini réplica de la Basílica de Guadalupe. Donde se casaron mis papás y nosotros.

Colección de cruces.

Mi Capirucho. Mientras mi hijo juega con su Nintendo, yo Capirucheo!

Frijolitos, café de La Majada, semita Sta Eduviges, pesto de loroco y mi tacita patriótica!

Mis libros de cocina Salvadoreña. Uno por Vilma de Escobar, la Julia Childs guanaca!

Last but not least... una figurita de cerámica con el lindo Escudo Nacional!

PS-Tengo que agradecer nuevamente a mi amiga @Latinaish por haberme inspirado a escribir este post!

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