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Posts Tagged ‘Hijos’

Parece que fue ayer que, tomados de la mano, mi hijo y yo entrábamos a su nueva escuela. “¿Estás listo para kínder?” le pregunté. Y con carita de susto me dijo “Yes mom, I am a big boy now”.

Recuerdo que, con el corazón estrujado y unas grandes ganas de llorar, lo abracé y le dije que entrara a su clase. Me quedé inmóvil, viéndolo caminar, alejándose de mí. Aquel chiquitín con una inmensa mochila iniciaba una nueva etapa en su vida.

Y transcurrieron los años.

Aquel chiquitín de la inmensa mochila es ahora un jovencito listo para iniciar su 6to grado. Ayer fue la ceremonia de graduación. Noventa y tres chicos, bien peinaditos y vestidos para la ocasión, desfilaron para ser honrados por su esfuerzo y dedicación. Todos ellos, con una bella sonrisa como mostrando una gran satisfacción.

La ceremonia fue muy emotiva. Los “kleenex” no daban abasto con tantas mamis lloronas. Creo que el Director, al anticipar esto, incluyó en su lindo discurso la siguiente frase: “Don’t cry because it’s over . Smile because it happened” (por Dr. Seuss). ¡Y qué razón tienen esas palabras!

En su discurso, el Director, les recordó a los chicos algunas de las enseñanzas más importantes recibidas en los últimos años: A luchar duro para alcanzar lo deseado, a respetar al prójimo como a ellos mismos, a cuidar al planeta. Y a los padres nos recordó que a los hijos hay que dejarlos volar pero que es vital estar siempre cerca para cuando nos necesiten.

Mi hijo comienza una nueva etapa en su vida. Una etapa en donde ya no es un niño pero tampoco un adulto. Una etapa de mucho cambio tanto físico como emocional. Pero doy inmensas gracias a Dios que tanto mi esposo como yo estaremos con él, a su lado, viéndolo crecer y abrir sus alitas mientras se prepara para el vuelo de la vida.

A todos los graduados de 2011 les deseo muchísima suerte y muchísimos éxitos y no olviden:

“You have the brains in your head. You have feet in your shoes. You can steer yourself any direction you choose. You’re on your own. And you know what you know. And you are the one who’ll decide where to go…” (Dr. Seuss – Oh, The Places You’ll Go!)

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Poema para mi hijo…

¿Qué no hace uno por un hijo? Nunca he explorado el campo de hacer  poesía, pero creo ha sido la ternura de mi hijo lo que me ha inspirado a dedicarle un corto poema. No sé nada de rima o métrica, sólo sé que cada palabra me ha salido del corazón.

En tu 11avo cumpleaños mi hijo bello, ¡un poema para ti!

Llegaste a mi vida sin aviso, llegaste sin decir.

Pequeño, delicado que regalo más hermoso ese día recibí.

Me encanta cuando ríes, me encantas cuando cantas. Esa vocecita dulce siempre si alma calma.

Me encantas en enero, tú me encantas en abril y  me encanta  tu carita cuando comes perejil.

Pasito a pasito a tu lado comprendí, amar es tan fácil, mi amor por ti no tiene fin.

Cuando caigas, por si lloras, siempre estaré  ahí. Tú me encantas cuando dices que te hago muy feliz.

Cada abrazo, cada beso que día a día tú me das, son elixir en mi vida, no miento es verdad.

Me enterneces, tú me inspiras, por ti una mejor mujer quiero ser. Gracias a la vida por verte crecer.

Mi vida no es perfecta a veces me cuesta sonreír, pero luego pienso, qué dicha, qué suerte tengo al vivir mi vida junto a ti.

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Una linda sonrisa es hasta contagiosa.  Pero ¿cuántas personas conoces que se cubren la boca al reír o se sienten muy incomodas con su dentadura?

Yo tuve frenos y admito que hice esa “inversión” en mí por pura vanidad. A medida que pasaban los años mis dientes superiores frontales se fueron separando… ¡de pronto parecía la hermana de Sponge Bob!  Así que fui al odontólogo y boom! Por los siguientes 18 meses fui esclava del metal en mi boca! Ok, lo mío fue pura vanidad.

Ahora, el caso de mi  hijo es otra cosa. Mi hijo tiene una mordida muy pronunciada. A sus 6 añitos, su dentista me adelantó el pronóstico “señora, su niño es candidato a frenos”. Nada sorprendida, lo llevé a mi ortodontista. Después de ver su radiografía y escuchar a la doctora, no quedó más remedio que someterlo al tratamiento. Su caso es tan pronunciado que se tiene que hacer en 2 fases. Ya terminó la 1ra y recién comienza la segunda la cual durará aproximadamente 2 años. La doctora nos explicó en detalle todos los problemas físicos y emocionales de una mala dentadura. Desde padecer de mala digestión hasta los estragos en la estima de las personas.

En su caso, es netamente necesidad. Lo que menos quiero es que mi hijo sufra de problemas digestivos y sea motivo de burla (muy común entre los niños). No quiero que algo como su dentadura sea motivo para dañarle su autoestima.  Tuve un compañero en la escuela quien tenía un problema similar. Era un chico muy buena gente pero súper tímido y muy introvertido, Y si,  su dentadura era motivo de apodos y burlas. A la edad de 17 años se sometió a una operación maxilar. El chico dio un cambio radical, no sólo en su físico pero también en su personalidad.  

Así fue como  mi esposo y yo decidimos hacer un sacrificio ($$$) y ponerle frenos a nuestro chiquitín. Cuando se trata de ayudar a un hijo, uno hace lo que tiene que hacer. Que nuestro único hijo crezca sano y libre de complejos es una de nuestras mayores metas en la vida. Verlo feliz y sonriendo, mi mayor felicidad.

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