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Llega una vez más Día de la Madre y me he puesto a reflexionar, a pensar, a recordar. A recordar lo inmensamente feliz que me sentía al abrazar a mi mami. Creo que no hay lugar en el mundo donde el ser humano se sienta más seguro y tranquilo que en los brazos de su madre.

Cuando nacemos, entre sus brazos nos alimenta, nos arrulla, nos duerme, nos  da todo aquello para hacernos feliz. Pasan los años y hacia ellos corremos cuando tenemos miedo; hacia ellos corremos con inmensa alegría al verla llegar  después de una corta separación.

Entre los brazos de una madre existe un mágico lugar, un lugar tan lleno de paz. Un nidito que alberga y emana tanto amor, tanta dulzura y sensación de protección.

Ahora que soy madre soy yo quien abraza a un niño que me pide amor. Qué rico siento abrazarlo; sentir su cuerpecito junto al mío. Qué rico siento tenerlo tan cerquita del corazón.

En este Día de la Madre extrañé inmensamente el tierno  abrazo de mi mami. Extrañaré ese calientito lugar que por tantos años me acogió de manera incondicional cuando tenía dudas y temor.

Este, como todos los días, abrazaré a mi hijo y daré infinitas gracias por poder llevarlo hacia ese rinconcito mágico donde al oído le diré cuanto lo amo y daré gracias a la vida por haberme regalado tantos años disfrutando el haber estado entre los brazos de mi madre.

Si tienes a tu madre, abrázala fuerte. Si no está contigo, sólo cierra los ojos y la magia del recuerdo te llevará hasta sus brazos.

(Imagen cortesia de idrs)

Llegaba el fin del 2011 y como nos pasa a muchos, comencé a reflexionar y a recordar lo que el año me había regalado.

De pronto recibo una llamada; una invitación para celebrarles el fin de año a los hijitos de los colonos de la finca propiedad de unos parientes.

Resulta que, desde ya hace muchos años, esta familia reúne a los niños de la finca y les “da su navidad”. ¡ Y claro, ante tan lindo gesto no podía decir que no!

Y no podía decir que no por varias razones. Primero, desde que me regrese a vivir a El Salvador me he propuesto a participar más y ayudar a quienes lo necesiten. Segundo, porque era una excelente oportunidad para que mi hijo viera de cerca la situación en la que viven mucho de nuestros niños salvadoreños. Y tercero, porque he recibido tanto que era mi oportunidad para dar.

La familia anfitriona lo tenía ya todo listo: Piñatas, pasteles, refrescos, el payaso y claro… los tan esperados regalos. No quería llegar con las manos vacías así que salí corriendo al supermercado y compré no sé cuantos paquetes de galletas.

Llegamos a la finca. Los niños, vestiditos para la ocasión esperaban con ansias. Poco a poco fueron entrando de mano de sus mamis o abuelitas; y de manera muy ordenada  esperaban pacientemente que diera inicio la celebración.

Y los invitados comenzaron a llegar

Chicos y grandes esperaban pacientemente

¡Y la fiesta comenzó! El payaso “Chocolate” se encargó de dirigir alegremente el evento. Grandes y chicos reían a carcajadas con todas sus ocurrencias. Los hizo bailar, jugar, y al son de “que le pegue” reventaron las piñatas. Sobre ellos caían los dulces y el confeti, su felicidad era simplemente contagiosa.

"Mr. Chocolate" animando la fiesta

"Que le pegue, que le pegue" Los niños ya querían los dulces!

Dulces para una dulce niña

¡REGALOS!

Y llegó el rico pastel

Fue una tarde llena de golosinas, música, diversión y regalos. Fue una tarde en que una familia se unió para darle un poco de felicidad a un grupo de niños que se merecen eso y más. Fue un verdadero honor el haber podido participar, ayudar y presenciar tantas dulces sonrisas en los rostros de estos bellos niñitos.

Gracias a la familia anfitriona y a todos los niños por una tarde maravillosa

Las mujeres hacemos todo tipo de citas; que si con el salón de belleza para un nuevo corte de cabello, con el SPA para un merecido masaje, con las amigas para tomarnos un café, una cita romántica… en fin. Hacemos las citas y acudimos a ellas con gusto.

Yo como ustedes hago y disfruto  de todas ellas,  pero una vez al año hago una cita que “por nada del mundo” me permito faltar: Mi cita con mi ginecólogo y mi mamografía.

Siempre he sido consciente de la importancia de ir al médico y después de haberme convertido en mamá (y con el paso de los años) siento que el compromiso con mi salud es todavía más grande.

¿Me gusta ir al ginecólogo y hacerme mamogramas? No, no me gusta; es incómodo y un poco doloroso. Pero la verdad es que no es  cuestión de que me guste o no, es cuestión de saber que estoy bien de salud.

Desde que perdí a mi madre a causa de cáncer de seno, me he convertido en una especie de vocera pro visitas al ginecólogo y mamogramas anuales. Cada vez que tengo la oportunidad de recordarle a mis familiares y amigas la importancia de visitar a su médico, lo hago. El inmenso dolor de haber perdido a mi madre ante tal enfermedad destrozó a mi familia, especialmente porque si ella hubiese detectado el problema a tiempo a lo mejor todavía estaría con nosotros.

Las estadísticas sobre las incidencias de cáncer en las mujeres son espeluznantes. Nadie parece saber por qué cada día hay más víctimas de esta horrible enfermedad. Es por eso que TENEMOS que revisarnos  periódicamente. Si hay algo que no anda bien, atacarlo al instante.  Muchas mujeres no hacen nada por miedo, pero hay que luchar contra ese sentimiento y actuar.

Octubre es el mes dedicado al Cáncer de Mama; pero la verdad es que todos los debían serlo. Si estás en edad de hacerte los exámenes, ve. No lo pienses más y no lo dejes para después. ¡Esta cita no la debes posponer!

Dedico este post a mi mami y a todas aquellas mujeres que han pasado o están pasando por esta dura prueba. Que Dios las bendiga a todas.

 

¡Buen Viaje Marimar!

No, no me refiero al personaje que Thalía encarnó hace muchos años en su famosa novela. Me refiero a mi nueva amiga; una tortuguita a quien tuve el inmenso privilegio de liberar.

Hace poco me enteré (a través de Facebook – por eso amo tanto los Medios Sociales) de una actividad organizada por una compañía de turismo y Funzel(Fundación Zoológica de El Salvador) que consiste en educar sobre el peligro en el que se encuentran las tortugas marinas a nivel nacional y mundial.

Escuchando la charla sobre las tortugas marinas

Aprendimos que en el mundo existen 7 especies de tortugas y que 4 visitan las costas de nuestro país. Chicos y grandes comprendimos la importancia de cuidar y proteger ésta y todas las especies marinas además de entender lo frágil de nuestro ecosistema y la inmensa necesidad que hay de involucrarse y “hacer algo” para ayudar.

Después de tan interesante charla, todos nos dirigimos a la playa. Ahí, frente al inmenso mar cada uno de nosotros recibió una tortuguita. La emoción de chicos y grandes era contagiosa. Estas tortuguitas que nosotros estábamos por liberar estaban a punto de iniciar el viaje de sus vidas; un viaje lleno de obstáculos y peligros.

Les presento a MARIMAR!

De un balde, y con toda delicadeza,  tomé mi tortuguita. Era bella, chiquitita y con unas grandes ganas de nadar hacia las profundidades.

Bella mi amiguita MARIMAR!

“Adiós Marimar, que tengas buen viaje y muy buena suerte” – le dije mientas ella corría rápidamente hacia las tibias aguas del que sería su nuevo hogar.

¡Qué cute!

"Buen viaje Marimar"

Admito que me dio un poco de nostalgia liberar una tortuguita sabiendo todos los peligros a los que se tendría que afrontar.  Pero hay cosas que están fuera de nuestras manos. Lo importante es que contribuimos a un lindo proyecto y que cada día viviremos teniendo presente el inmenso compromiso que tenemos para con nuestras tortugas, nuestros océanos… ¡nuestro planeta!

El nuevo hogar de Marimar y de más de 100 tortuguitas que liberamos ese día

Estos últimos meses han sido muy movidos para toda mi familia: país nuevo, casa nueva, nuevas costumbres… y para mi hijo, no sólo lo anterior pero escuela nueva y el reto de aprender dos nuevos idiomas.

Sí, mi “pobre” hijo se encontró con la sorpresa que no sólo tendría que aprender bien el español pero ¡francés! Para uno de padre de familia es fabuloso saber que sus hijos tengan la posibilidad de dominar 3 idiomas; pero créanme que esto ha sido todo un reto a nivel familiar.

Tanto mi esposo como yo somos fieles creyentes que para que los niños “excell” en la escuela  hay que estar 100% involucrado con sus tareas y obligaciones escolares.

Durante los primeros días de escuela, mi pobre hijo parecía como “cabrita en misa”, totalmente despistado.

“Mom, this school is too hard. I don’t know if I’ll be able to make it” – me dijo.

A lo que yo le contesté – “No te preocupes hijo, nosotros te vamos a ayudar”

Nos sentamos a platicar con el niño y le preguntamos cuál era su mayor preocupación, cuál materia le era más difícil.

FRENCH” – nos respondió sin titubear.

¡Ooh la la! Ni mi esposo ni yo lo hablamos, ¿qué hacer entonces?

Ni modo, a buscar una academia, escuela o algún tutor que nos enseñara a los 3.

Así fue como terminamos inscribiéndonos en la Academia Europea y pasamos de papás a estudiantes.

Muchas veces, uno de padre, tiene que hacer cosas que a lo mejor no estaban en los planes, pero con tal de echarle la mano a nuestro hijo nosotros estamos dispuestos a lo que sea. Unidos, todo es posible.

Así, en unos pocos meses mi hijo se sentirá mucho más seguro. Cuando le pregunten: Parlez vous franҫais? él contestará: “Oui, un peu!  Mi esposo estará preparándome un delicioso Chateaubriand y yo cantando a todo pulmón las canciones de Carla Bruni!

La familia completa dándole duro al francés!

A estas alturas ya te diste cuenta que mi familia y yo emigramos (o mejor dicho – retornamos) a nuestro país de origen.

No era una niña cuando me moví a los Estados Unidos; ya era una chica bien formada quien cómodamente se movía, cual pez, en las aguas Salvadoreñas.

Pasé 15 años fuera de mi país y wow… cómo siento que han cambiado las cosas, cuando en realidad… nada ha cambiado. ¿Suena confuso? Simplemente me acostumbré a otra vida, otras costumbres, otra cultura, otro ambiente, otra gente (aunque “deep inside” seguía  sintiéndome 100% Salvadoreña)

¿A qué me estoy  “volviendo” a acostumbrar?

AL TRÁFICO: OMG (Oh My God)! ¿ De dónde salen tantos carros? Los salvadoreños no sólo manejan de manera temeraria, haciendo caso omiso de casi todas las señales de tránsito,  pero a una velocidad cuasi supersónica. Los buses y microbuses pasan a tu lado como manada de búfalos: imparables, prepotentes.

Voy manejando y voy rezando, pidiéndole al Todopoderoso que se apiade de mí. Mi corazón late a mil por hora, a la misma velocidad que manejan los buseros.

A LOS HALAGOS: “Pase mi Reina”, “Adelante mi Doñita”. Ya sea que vaya al banco, a un restaurante  o a hacer compras, soy recibida con unos halagos y muestras de educación un poquitín too much! En los Estado Unidos la gente no suele ser tan melosa; son más simples y creo haberme acostumbrado al simple “Hi” y “Thanks” nada de “Queen, your Magesty or Madame”. La verdad, este punto no es una queja. Me alegro que la gente lo reciba a uno con una sonrisa y un saludo pero eso de “Reina” creo me queda grande.

A LAS VENTAS EN LA CALLE: Voy rezando y altamente concentrada al manejar; hago un alto y mi carro es invadido por personas que me quieren vender algo: Mango en bolsa, limones, adaptadores para celulares, dulces, flores, miel y no sé cuantas cosas más! Siento como que la calle de pronto se transforma en un Mall con servicio de drive-thru! Digo mil veces “No gracias” pero mis palabras parecen ser llevadas por el viento. Espero con un poco de desesperación el momento en que el semáforo se ponga en verde para salir, literalmente, huyendo!

A LA FALTA DE CALENTADOR: No quiero sonar como una Diva, pero las mañanas en que amanece un poco fresco, bañarme es una vil tortura. Abro la regadera con recelo, con temor a que las primeras gotas de agua me calen cuales alfileres. Brinco al ritmo del agua, suplicándole a mi cuerpo adaptarse rápidamente a las bajas temperaturas. Salgo de la ducha y parezco Pitufa, azul!

A LA FAMILIA: Pasamos muchos años lejos de la familia. Mi núcleo familiar era mi esposo, mi niño y yo, PUNTO. Tenía familia política pero no nos veíamos con tanta frecuencia dado al trabajo y quehaceres de cada quien. Las personas en Estados Unidos tienden a ser bastante privadas, celosas de su espacio personal. Fue llegando acá y mi familia y amigos se han volcado en atenciones. Invitaciones a la playa, al club, a cenar, a pasear… en fin! Ahora tengo a mi gente cerquita “BIEN CERQUITA”! Mi hijo, al principio, no dejaba de sentir un pequeño agobio, pero ya se acostumbró y disfruta mucho la compañía de los primos.

Los humanos tenemos esa gran capacidad de adaptación (bueno, cuando se quiere!). Gracias a Dios yo poseo y pongo en práctica dicha cualidad. Comienza para mi familia una nueva vida y la mejor actitud es aquella en donde uno reciba con los brazos abiertos todas esas experiencias nuevas y ¡hasta las no tan nuevas!

Si, esta historia tiene una segunda parte. Basicamente es un “summary” de mi experiencia, la cual, (como soy buena onda) comparto con ustedes para que, si algún día no muy lejano deciden moverse, no se encuentren con las “sorpresitas” que me encontré yo.

Cuando la decisión de moverse ya sea un hecho, selecciona una fecha (tentativa) para que tengas una idea de cuánto tiempo tienes.

Es increíble la cantidad de “cachivaches” que uno va coleccionando a medida que pasan los años. Es por eso que te recomiendo hagas una Venta de Garaje para deshacerte de cosas que ya no quieres o simplemente no necesitas. Lo que no logres vender, dónalo. A lo mejor a ti no te sirve pero te aseguro que alguien verdaderamente lo necesita.

Escoger una compañía que se encargue de la mudanza no es un “easy task”. Te recomiendo que te pongas en contacto con al menos 4 de ellas para que te coticen. Pregunta con qué compañía trabajan ellos en el país de destino, tiempo estimado de llegada de tus pertenencias, y basicamente costo TOTAL. Y claro, toda información pídela por escrito. Además, ve a sus sitios web y lee los comentarios de clientes. Eso te dará una más clara idea de con quién estás tratando.

Una vez selecciones una compañía, pide el nombre de la persona (Agente) quien efectuará los trámites en el país a donde te mueves. Ponte en contacto con esa persona y pregúntale qué datos, documentos se necesitan para que él/ella inicie dicho trámite. Cada país es diferente; unos te piden un record migratorio, solvencias, información tributaria etc. No olvides que las instituciones de gobierno “se toman su tiempo” y eso puede llegar a ser un grave problema pues las aduanas, al no tener la documentación necesaria, no pueden liberar tus pertenencias pero si te pueden multar o cobrar por almacenaje.

Time to pack! Si vas a usar muchas cajas comienza preguntándole a amigos si en su lugar de trabajo desocupan cajas. También puedes ir a algún negocio o supermercado, hablar con un encargado y pedirle cajas. Te digo esto pues si compras las cajas espera gastar un poco. Las cajas no son nada baratas.

Empaca con calma y de manera muy organizada. Numera cada caja y escribe su contenido. Además haz una lista detallada en Excel de dichas cajas. Esto te servirá como record y lo más probables es que la compañía de mudanza te lo pida.

Los objetos frágiles empácalos muy bien. Una vez en tránsito las cajas se mueven, golpean etc. ¡y no quieres abrir cajas y sacar sólo pedazos!

Asegúrate de llegar unos días antes que tu embarque e “inmediatamente” ponerte en contacto con tu Agente y comenzar los trámites correspondientes.

Empacar es tedioso pero desempacar es peor. Una vez que recibas tu cargamento tómalo suave. Te sentirás soterrada por cajas pero toma tu tiempo en abrirlas e ir colocando tus pertenencias en el lugar adecuado.

Cuando te mueves comienzas una nueva vida. Los cambios pueden ser fuertes, especialmente para los niños. Por eso te recomiendo que trates de ser muy organizada, que estés bien informada en cuanto a todos los trámites que conlleva una mudanza y que no te sientas “overwhelmed”. ¡Poco a poco, en familia, retomarás tu vida y comenzarás una nueva aventura!

 

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